El Ayuntamiento de Cuéllar, gracias a una subvención de la Junta de Castilla y León, restaurará la armadura de la sala principal del Palacio de Pedro I de la villa, edificio que actualmente alberga la sede del vivero de empresas de la localidad.
La adjudicación de la obra se realizará a través de procedimiento negociado y deberá seguir el proyecto técnico redactado por el arquitecto municipal, Gonzalo Bobillo.
El presupuesto de licitación máximo es de 59.962,07 euros, IVA incluido, además de los gastos directos e indirectos que el contratista deba realizar para la normal ejecución de la obra contratada, las tasas por prestación de los trabajos de inspección y dirección de las obras y toda clase de impuestos y licencias.
De este importe, la Junta subvenciona alrededor del 50%, mientras que el Ayuntamiento de Cuéllar se hace cargo del resto.
La armadura
La estructura de la sala principal del palacio es un artesonado de par y nudillo con cuatro faldones, con tirantes pareados que apoyan sobre modillones lobulados. Pese a los movimientos que ha sufrido y las alteraciones que presenta, se puede apreciar que se trata de una armadura contemporánea de la fábrica original del edificio, según aparece en el proyecto de ejecución de la restauración de este artesonado.
En anteriores intervenciones que se llevaron a cabo en el palacio, se realizó la sustitución de parte de las cabezas de los tirantes y algunos canes, que se encontraban en mal estado o eran inexistentes, por elementos estructurales de perfilería metálica reintegrados con el resto de la estructura mediante piezas de madera.
En la decoración de la armadura aparecen desde sencillos gramilados coloreados hasta una rica pintura al temple que combina motivos geométricos, vegetales, heráldicos (como los escudos de los Velasco y Velázquez, motivo que también aparece en la fachada) y bustos humanos.
En un primer estudio de la policromía, parece que existe un ligero repinte, consistente en el empleo de puntos blancos para remarcar algunos elementos decorativos originales. La policromía original hace pensar en una obra de comienzos del siglo XV.
Daños
Los principales daños que se pueden apreciar en esta armadura se centran en la madera, la estructura y la policromía. El conjunto de la armadura ha sufrido un desplazamiento de unos 30 centímetros acompañando el desplome del muro este.
Además la madera ha sufrido varias alteraciones por ataque de xilófagos como hongos de pudrición e insectos de ciclo larvario. En la actualidad se aprecia fundamentalmente el resultado de esos ataques por los cuales existen elementos muy deteriorados o que han perdido grandes fragmentos de madera.
En los daños también aparecen pérdidas de elementos originales, tanto de la estructura como de la decoración, deformaciones debidas a pérdidas de sujeción en algunos de sus extremos, acumulación de polvo y modificaciones del aspecto del artesonado debido a las intervenciones que ha sufrido y que se han ceñido a salvaguardar el artesonado desde un punto de vista estructural.
La policromía también presenta un estado de conservación muy malo, con numerosas pérdidas debidas a las malas condiciones de conservación anteriores a la obra del año 1983 con daños asociados a la presencia de humedad filtrada desde la cubierta.