El escritor y crítico literario Harold Bloom, uno de los pensadores estadounidenses más lúcidos e influyentes, ha dicho que «Estados Unidos más que una democracia es hoy día una plutocracia y una teocracia emergente». Harold Bloom (Nueva York, 1930) que, además de ser famoso por su apasionada defensa de los clásicos y por considerar la literatura la base de toda formación, es uno de los azotes de la política del presidente Bush, presentó ayer en Madrid, mediante videoconferencia, su último libro y, cómo no, polémico, 'Jesús y Yahvé, los nombres divinos', editado por Taurus.
Un libro en el que desmonta la llamada tradición judeo-cristiana, habla de la «incompatibilidad» entre el dios hebreo y el cristiano y se acerca a ambos personajes a través de los textos sagrados que de ellos han llegado.
Así, el escritor reconstruye los personajes con los textos de los evangelistas, la Biblia hebrea, la Torá, el Talmud y la Cábala para Yahvé. Bloom trata a Jeshúa de Nazaret, Jesucristo y a Yahvé como personajes literarios distintos, «a la altura de Shakespeare, Homero, o el Ulises de Joyce».
Pero en lo que Bloom hace más hincapié es en que no existe una tradición judeo-cristiana, en que las dos historias, los dos dioses y las dos biblias no son compatibles.