A Soria le queda una segunda vía de escape, y es el proyecto que contempla unir por autovía la capital de la provincia con la localidad de Medinaceli, lo que la conectará directamente con la N-II, que enlaza Madrid con Zaragoza y Barcelona.
A día de hoy, el Ministerio de Fomento ha licitado las obras de esta infraestructura entre Almazán y Soria, pero aún faltan por licitar las comprendidas entre Almazán y Medinaceli, «por lo que mucho nos tememos que antes del 2011 esta conexión tampoco estará concluida», lamenta el director general de Carreteras de la Junta de Castilla y León, Luis Alberto Solís.
Este responsable acudió el pasado mes al Foro Mundial Soria 21, donde en una mesa redonda con personas implicadas en el desarrollo de esta provincia puso de manifiesto sus pesimistas previsiones. En este punto de encuentro todos coincidieron con tristeza en que Soria «parece la gran olvidada», sin conexión por autovía con ninguna otra metrópoli y sometida a una «sangría» de población que emigra a las ciudades que la rodean. «La autovía es necesaria antes de que sea demasiado tarde».