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Martes, 7 de marzo de 2006
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Un canto a la ecuanimidad
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YA se ha desvelado -por fin- el gran misterio del mundo del cine de cada temporada: cuáles son los ganadores de los Oscar 2006. Y ahora correrán ríos de tinta en los que todos opinaremos al respecto. Vaya aquí mi aportación.

Creo que este año la tónica ya venía dada en las candidaturas. Es decir, había una saludable inclinación a reconocer el cine-creativo frente al cine-recreativo. Y en ese balance de las nominaciones, el resultado final daba un poco lo mismo: siempre iba a ganar (excepto que fuera Spielberg, incluso él con película controvertida) alguien independiente y con temática polémica.

Lo que me resulta más curioso es que ha sido un reparto de premios que parece dar la razón a quienes hablan de los Oscar como resultado de un cónclave en el que un grupito de personas (eso sí válido para el jurado de un festival, por ejemplo, compuesto en general por entre siete a once personas) se pone de acuerdo para dar algo a cada uno. Los Oscar los votan (influidos o no por campañas publicitarias más o menos eficaces o agresivas) miles de personas que es imposible que 'se pongan de acuerdo'. Yo los veo como la expresión del inconsciente colectivo de una industria que se ve como el ombligo del mundo (y lo es, claro) y que por fin, tras muchos años de ceder al glamur de los presupuestos, en el 2005-2006 se ha inclinado por el respeto a los artistas, a las propuestas atrevidas o comprometidas.

Y así ha sido: los premios técnicos se los llevaron quienes los merecían (¿por qué no reconocer a las geishas o a los gorilas?) y los 'importantes', los 'creativos' han sido para la gente que más se ha jugado el tipo con películas a priori arriesgadas. Y es cierto que entre todas las nominadas a mejor película no han recaudado lo que 'Las crónicas de Narnia', pero tampoco hay que ver como 'fracaso' el que 'Brokeback Mountain' o 'Crash' hayan superado los cincuenta millones de dólares de recaudación: en sus dimensiones y con sus propuestas, también son éxitos. Y han quedado definidas como 'las dos mejores'. Puede que sí, puede que no, eso sería motivo de otro artículo.

Lo que sí han ofrecido los Oscar 2006 es una lección de ecuanimidad, dieron un poco a cada uno de los propuestos y se puede decir que este año ha ganado el reconocimiento al buen cine, a los buenos actores, a los buenos escritores. Por fin el inconsciente colectivo de Hollywood vuelve a mirar hacia delante y con esperanza.



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