La Fiesta de los Gabarreros culminó ayer una de las ediciones más frías que se recuerdan. De hecho, la lluvia y la nieve obligaron a suspender parte de las actividades previstas en el homenaje que el pueblo de El Espinar dedica todos los años al viejo oficio de la gabarrería.
No obstante, a pesar del frío, la organización, a cargo del Centro de Iniciativas Turísticas de El Espinar, no se plantea un cambio de fechas porque, según el alcalde, Juan Martín Montejo, la fiesta, con sus Jornadas Gastronómicas incluidas, está pensada para revitalizar la oferta turística del municipio en esta recta final del invierno.
Tras las actividades del sábado en San Rafael, el núcleo de El Espinar acogió ayer la exhibición de carga y transporte de troncos en carros tirados por bueyes y mulos. Los antiguos gabarreros cargaron troncos de seis metros de longitud y 60 centímetros de diámetro con un peso aproximado de 400 kilos. La muestra se completó con una exhibición de corta de troncos.
Los actos comenzaron el sábado por la mañana con el desfile celebrado en San Rafael y el pregón que pronunció Joaquín González González, hijo del recientemente fallecido escritor y abogado Manuel González Herrero, que había sido la persona elegida por la organización para inaugurar las celebraciones.
La fiesta como tal terminó ayer, pero nueve restaurantes de El Espinar y San Rafael continúan celebrando las Jornadas Gastronómicas de los Gabarreros durante todo el mes de marzo. La celebración pretende homenajear a quienes dedicaron su vida a la gabarrería.