Ha participado en 25 manifestaciones en el 2005, lo que a su juicio refleja el espíritu reivindicativo de la organización que preside y el momento crítico que vive el sector. Donaciano Dujo abandona la presidencia provincial de Asaja, pero permanecerá al menos dos años y medio más como líder regional, y tres años y medio más como vicepresidente nacional.
-¿Cuál es el balance de sus ocho años como presidente provincial de Asaja?
-En el aspecto personal, el contacto diario con el comité ejecutivo, con las juntas provinciales, con los afiliados y con los técnicos de la organización no puede ser más positivo. Solamente he encontrado apoyos. En el ámbito reivindicativo, el balance también es positivo, aunque a pesar de la lucha el horizonte se ve oscuro. Las políticas de la Unión Europea, del Gobierno y de la administración regional no han venido a dar con la merecida situación social y económica que el sector reclama y se ha adelantado la incertidumbre que está en la agricultura.
-Los resultados de cada campaña dependen más de las políticas agrarias que de las adversidades meteorológicas...
-El sector ha nacido con las adversidades del clima y convivimos con ellas, sabemos que hay años buenos y malos. Pero lo que no entendemos es que habiendo experimentado un avance importante en cuanto a la mejora de las explotaciones de regadío y los rendimientos de calidad de la remolacha, por una decisión de la Unión Europea se desmantele todo lo conseguido en los últimos años y los agricultores tengan que abandonar la actividad. Tampoco entendemos que mientras el trigo, la cebada, los lechazos, los terneros, la leche vean sus precios congelados, tengamos el gasóleo el doble de caro que hace dos o tres años, igual que los fertilizantes o la maquinaria. Así no hay quien haga esta profesión rentable. Lo que hoy indigna al sector agrícola es la falta de políticas para resurgir el sector agrícola y ganadero. Comprando caro y vendiendo barato es imposible, ni con buenas cosechas, seguir manteniendo la agricultura y la ganadería.
-¿Se puede culpar tanto al actual Gobierno del PSOE como al anterior del PP de falta de sensibilidad hacia el sector?
-A la agricultura y a la ganadería no se le ha atendido bien desde hace mucho tiempo. La entrada en la Unión Europea se hizo por debajo de nuestras pretensiones lógicas, y desde entonces se han ido perdiendo activos en el campo. Pero nunca ha habido una sangría económica tan importante ni tal falta de sensibilidad con el campo ni tantas propuestas negativas como con el actual Gobierno, que tampoco ha defendido el sector remolachero como debiera. Tampoco la Consejería de Agricultura ha hecho políticas propias que paliaran la rotunda negativa del Gobierno, como en el caso de la Confederación Hidrográfica del Duero. Asaja ha pedido que la CHD dependiese de la Junta, no se nos hizo caso en la etapa de Gobierno del PP en Madrid y en la Junta, y ahora que están los socialistas, el Partido Popular lo pide. Otro ejemplo es que los regadíos están paralizados, pero tampoco han tenido desarrollo en etapas anteriores. Todos han tenido culpa en el retraso económico de esta provincia.
-¿Los agricultores y ganaderos son quienes más podrían frenar la despoblación?
-A todos se les llena la boca con que hay que llenar los pueblos pero no hacen nada. Las comisiones de despoblación solo están hechas para que la sociedad piense que hacen algo, pero los políticos no están incidiendo en política agraria y para conseguir que el mundo rural tenga vida, debe haber un sector agrícola y ganadero activo y rentable. Hay alternativas de turismo en zonas rurales, pero el motor es la agricultura y ganadería. Y en nada ayuda que las ayudas que veníamos recibiendo mermen un 20% y que Castilla y León deje de ser Objetivo 1 de la Unión Europea. Esto va a suponer que la despoblación va a ser mayor.
-¿Vivir en los pueblos es duro incluso para los agricultores, que muchos viven en la capital y se trasladan a trabajar a su explotación?
-Su profesión está en el medio rural, pero lo que no puede en muchos casos es tener una vida acorde con las necesidades actuales. Cuando un agricultor tiene hijos, tiene problemas con la educación, la sanidad y los servicios que en sus pueblos no existen.
-¿Falta también cierta confianza por parte de la sociedad, que tiende a pensar que los agricultores viven acomodados a la espera de ayudas?
-Las amas de casa no saben que los precios a los que compran los productos agrícolas y ganaderos no se parecen en nada a lo que el agricultor vende. El litro de leche vale un euro en el supermercado pero el ganadero cobra 30 céntimos como máximo. Un kilo de patatas cuesta 60 céntimos en la tienda, pero el agricultor recibe solamente 6 céntimos de euro por ese mismo producto. La sociedad debe saber que el sector agrícola produce con unos costes muy altos y con un rendimiento muy ajustado, y que la Unión Europea da una pequeña ayuda para compensar esa pérdida de renta y poder vivir. La sociedad tampoco sabe que las obligaciones de sanidad e higiene que tenemos en las explotaciones son muy grandes, y que necesitamos ayuda.