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Lunes, 6 de marzo de 2006
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Finaliza la modalidad oficial de cortometrajes con un notable alto de calidad
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No va más. Ayer finalizaron las proyecciones del concurso de cortometrajes con dos sesiones en las que se mostraron 13 trabajos, que no han hecho sino reafirmar la sensación de calidad que ha dejado un fin de semana repleto de buenas ideas.

Quienes acudieron a la proyección de las 17.30 horas pudieron disfrutar de cortos poéticos y desgarrados como 'Una cierta idea de felicidad', de Javier Asenjo, que aunque sigue un argumento algo manido -no ha sido la única historia proyectada este fin de semana sobre parejas que sufren las consecuencias de accidentes de tráfico-, tiene muy buenas intenciones, morales y estéticas. Destaca además el buen hacer de sus protagonistas Juan Fernández y Rosa Mariscal. A ésta última se le ha podido ver también en 'Limbo', de Miguel Ángel P. Prieto, dando la réplica a un magnífico Javier Batanero, en uno de los cortometrajes más redondos proyectados por el festival. Entre otras virtudes, el director ha sabido crear un territorio propio en un pequeño paraje de Toledo, que recuerda mucho a la comarca de Campos.

Alejado de moralinas

Por otra parte, 'El álbum blanco', de Félix Viscarret, no pasa de ser una sencilla historia de amor narrada con estilo, aunque muchas veces, esa es la mejor fórmula para alcanzar el triunfo. Eso sí, su música se merece, como poco, un homenaje. Mientras que 'Te quiero mal', de Mireia Giró, sortea con precisión el tópico y cierra con maestría un corto sobre la invidencia alejado de moralinas y sensiblerías.

La película francesa de animación 'Chahut', de Guilles Cuvelier, y 'El día en que no paso nada', de Ramón Alós, completaron la primera proyección del domingo.

El concurso de cortometrajes se cerró con una sesión de siete trabajos -posiblemente la más completa de las cinco programadas-, que incluyó 'El examinador', de José Antonio Pajares, nominado a los Goya de este año, o 'Sintonía', de José Mari Goenaga, que ganó en Aguilar.

Poco se puede añadir acerca de la calidad de estas dos películas. 'El examinador' es una historia dedicada a todo el que ha sufrido para superar el examen práctico del carné de conducir. Inteligente y brillantemente interpretada por Antonio Dechent y Julián Villagrán, es uno de esos cortos cómplices que permanece en la memoria. 'Sintonía', por su parte, tiene un guión original y preciso, dos ingredientes necesarios para lograr una buena película.

Pero esta sesión dio para más. Detrás de 'El gran Zambini', de Igor Legarreta y Emilio Pérez se adivina mucha habilidad. Los dos directores narran una historia fascinante mediante un juego de planos impecable. Es éste un pequeño gran corto que merecería arrancar algún premio. También asombró por su belleza 'La leyenda del espantapájaros', de Marco Besas, un cuento de animación narrado por la voz profunda del gran Sancho Gracia.

'Contracuerpo', de Eduardo Chapero Jackson muestra los traumas de una joven que quiere parecerse a un maniquí, mientras que 'La explicación', de Curro Novallas aborda el miedo de un joven a terminar su relación, otro tema recurrente en la Muestra.

Finalmente, 'Manchas', de Jorge Torregrosa deja esa sensación de proyecto indefinido, con ganas de contar más de lo que cuenta. Aunque el que decide es el jurado, o el público. Ambos lo tendrán difícil para no dejar sin premio de los grandes trabajos que se han visto este fin de semana.



Vocento