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Lunes, 6 de marzo de 2006
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El día en que ardió Indureco
Cientos de palentinos visitan las instalaciones del Parque de Bomberos en la jornada de puertas abiertas
El día en que  ardió Indureco
El público pudo ver los equipos instalados en los vehículos. / MERCHE DE LA FUENTE
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La fecha del 3 de octubre del 2004 no la olvidarán fácilmente los bomberos del Parque de Palencia. Un gran incendio desatado en la madrugada de ese día devastaba las instalaciones de Indureco, una empresa dedicada al reciclaje de pinturas ubicada en el polígono de Venta de Baños, y amenazaba con expandirse a naves aledañas. Dotaciones de Palencia, Venta de Baños, Frómista, Paredes de Nava y Valladolid intervinieron para sofocar unas llamas que al menos durante una hora hicieron temer por sus vidas. El agua escaseaba ya en los camiones motobomba y los miles de litros de disolvente que contenían los depósitos de la fábrica podían desencadenar en cualquier momento una fuerte explosión de entrar en contacto con el fuego. Urgía una decisión rápida: abandonar la fábrica a su fatal suerte -estaba condenada ya por las llamas- o arriesgar la vida para que el fuego no afectase a los depósitos de la fábrica -una deflagración hubiese quemado todo en cien metros a la redonda-.

El sargento Guerra, del Parque de Bomberos de Palencia, optó por jugárselo a cara, sabedor de que dos naves más corrían el riesgo de sucumbir a las llamas y dar al traste con el sustento de muchas familias. El incendio pudo contenerse, pero los bomberos de Palencia recuerdan aún el día en que durante una hora su vida voló aparejada a una moneda al aire, pendiente de que al caer al suelo saliese el anverso. Lo hacían ayer durante la jornada de puertas abiertas organizada con motivo de la celebración este miércoles de su patrón, San Juan de Dios, que ese día cogió una manguera.

Este incidente y otro acaecido en 1997 cuando el accidente de un camión cargado con gasolina en Tariego hizo que el combustible llegase a los colectores del pueblo, con el riesgo que suponía para el municipio un posible punto de ignición, eran las dos actuaciones que más perduran en la memoria para contar a los nietos, pero las anécdotas también tuvieron ayer su hueco en los comentarios de los bomberos mientras mostraban los camiones y efectuaban simulacros de extinción de incendios. Rescates de gatos que no se dejaban atrapar o de una serpiente de metro y medio en una vivienda en el paseo de Faustino Calvo eran algunas de las vivencias más hilarantes, como hilarante resultó la mañana para los numerosos niños que, acompañados de sus padres, se acercaron hasta el Parque de Bomberos para ver los medios de que disponen estos profesionales.

A las puertas lucían brillantes los vehículos, con 'La Abuela', un camión estadounidense de 1936 que colaboró en la extinción del incendio de Santander de 1942, como maestra de ceremonias, y otro alemán de 1960 que ayudó durante las inundaciones de 1962 en Palencia, como 'partenaire' de lujo. Junto a ellos, otros cinco vehículos motobomba -uno con un solo año en servicio, adquirido por más de 240.000 euros para suplir a otro que quedó destrozado en un accidente de tráfico en la N-615- servían de improvisado escenario de juegos para los más pequeños, que tocaban todo y se subían por todos los sitios. El total de medios materiales del parque incluye otros tres camiones, uno de ellos una autoescala de 37 metros valorada en 570.000 euros, y otros cinco turismos.

La mañana de puertas abiertas permitió también a los visitantes ejercer de bomberos, apagando con un extintor una combustión de gasolina y gasoil provocada en una balsa por algunos efectivos del parque. La humareda y el olor no gustó mucho al público, que aceptó gustoso la invitación para ver un video. Y eso que era un simulacro. Para que luego digan que los bomberos viven bien.



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