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Lunes, 6 de marzo de 2006
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Adiós a otro símbolo de Moscú
Comienza la demolición del Hotel Rossia, construido para los delegados que acudían a los congresos del PC
Adiós a otro símbolo de Moscú
Vista general del Hotel Rossia, al lado del Kremlin. / DENIS SINYAKOV-AFP
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Primero cayó el hotel Intourist, después el Moskvá (Moscú), ahora le ha tocado el turno al mastodóntico Rossia (Rusia), el hotel más grande de Europa con más de 3.000 habitaciones. Moscú se va deshaciendo así, poco a poco, de sus viejas reliquias comunistas. La capital rusa pretende seguir modernizándose, cambiando su fisonomía y haciendo más rentables sus espacios. Hay, no obstante, quien cree que determinados edificios deberían perdurar.

«Hay construcciones que pertenecen ya a la historia y están impregnadas del espíritu de épocas gloriosas», opina Zinaída Artiómova refiriéndose al Rossia. Empezó a trabajar en ese hotel como camarera en 1969, dos años después de su apertura, y terminó incorporándose a la administración del medio centenar de cafeterías y restaurantes que tenía el inmueble desperdigados por el millón de metros cuadrados que integran su superficie. Zinaída es uno de los 1.200 trabajadores que la demolición del Rossia ha dejado en la calle. Ella sirvió de comer a los delegados de varios congresos del Partido Comunista de la URSS y subió botellas de vodka y caviar a sus habitaciones hasta altas horas de la noche. Después de las maratonianas sesiones del congreso, a los dirigentes comunistas llegados de otras repúblicas y regiones del país les gustaba divertirse. Todo el complejo hotelero incluía, además de los restaurantes, una sala de conciertos, un cine, biblioteca, sauna, billar, numerosas tiendas y varias salas de fiesta. Un buen ejemplo de los privilegios que tenían los gerifaltes del socialismo real mientras el grueso de la población hacía cola para comprar mantequilla.

Cemento y cristal

En 1967, cuando quedó terminado, era el mayor hotel del mundo. Fue inscrito en el Libro Guinness de los récords. Lo diseñó el arquitecto ruso Dmitri Chechulin, autor de otros muchos proyectos de entonces. Chechulin hizo el Rossia con arreglo al estilo constructivista. La edificación de semejante mole de cemento y cristal en el casco antiguo de Moscú levantó muchas críticas, pero pronto se convertiría en el hotel más prestigioso de la capital.



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