Aquello del ejercicio del poder ha tomado otro significado, más literal, en el caso de Condoleezza Rice. La secretaria de Estado de EE. UU., en su ascendente encarnación como estrella de «rock» en la diplomacia internacional, se ha prestado empezando ayer -y durante tres días consecutivos- a compartir con un canal local de televisión en Washington, afiliado a la cadena NBC, su férrea rutina de ejercicio para mantenerse en excelente forma física a los 51 años. Algo muchísimo más simpático, televisivo, saludable y popular que presumir de ser un gran conocedor de los vinos de Burdeos.