Las unidades docentes españolas preparan entre 1.400 y 1.700 residentes en Medicina de Familia cada año, pero el reparto entre las comunidades que invierten capital y recursos en la formación vía Mir de estos facultativos y la respuesta laboral de las mismas está desequilibrado. Mientras algunas ofertan más plazas laborales que el personal que forman, otras, como Castilla y León y, en particular, la capital vallisoletana, dedican importantes dotaciones a preparar futuros médicos de Familia -unos 150 residentes se especializan cada año en la comunidad - en los hospitales y centros de salud y, antes para la licenciatura, en su reconocida Facultad de Valladolid. Pero la falta de perspectivas laborales los ahuyentan hacia otras comunidades.
Un estudio de la Sociedad Científica de Medicina Familiar y Comunitaria de Castilla y León, elaborado por Rosana del Amo y Paula Álvarez, constata la falta de expectativas laborales.
Así, según sus datos, en el año 2005 finalizaron la especialidad de Medicina de Familia 167 licenciados. De ellos, y a lo largo del verano del pasado año, 108 residentes (64,67%) optaron por buscar salida laboral en Castilla y León, 54 (32,34%) decidieron desde el principio salir de la comunidad, y 3 (1,8%) optaron por iniciar una nueva especialidad. Los dos restantes se quedaron en el paro. De los nuevos médicos de Familia que decidieron quedarse ninguno logró un trabajo estable como interino. Así, 67 facultativos (62,03%) encontraron contratos en sustituciones, 32 se colocaron como eventuales en servicios de urgencias hospitalarias (18 médicos) y de emergencias del 112 (14 médicos). Los refuerzos, el personal que hace las guardias en los servicios de urgencias de Atención Primaria, absorbieron siete especialistas (6, 48%), uno fue contratado en la red privada, otro por la Gerencia de Sacyl y dos se quedaron en el paro. La mayoría de los residentes, por lo tanto, fueron contratados como sustitutos de médicos y pediatras de centros de salud, principalmente en la provincia en la que se habían formado. Esta situación laboral, explica el estudio «tiene una duración limitada, y, en la mayoría de los casos, finaliza cuando acaba el periodo estival de vacaciones». La segunda opción laboral fue en los servicios de urgencias hospitalarias y en los del 112, una opción percibida por los residentes como ofertas laborales más estables y con mejores condiciones, sobre todo en lo que se refiere al tipo de contrato.
La comunidad más demandada por los nuevos especialistas fuera de Castilla y León fue Andalucía. Una autonomía, no obstante, que asiduamente 'importa' numerosos licenciados para formarse durante el periodo Mir. La segunda en orden de elección fue Madrid, limítrofe y por lo tanto atractiva para los residentes de provincias cercanas. Este desplazamiento a zonas colindantes también es habitual desde León a Galicia, desde Salamanca a Extremadura o desde Segovia y Palencia a Castilla-la Mancha.
Inestabilidad
Los contratos realizados en Castilla y León, destacan las autoras del estudio, son eventuales y discontinuos, contratos realizados por días en muchas ocasiones, de tal modo que «el fin de semana el sustituto es dado de baja a pesar de que el siguiente día laborable vaya a seguir prestando servicios para Sacyl».
«Las posibilidades reales de estabilidad en Castilla y León son mínimas», teniendo en cuenta que en la Oferta de Empleo Público, el número de plazas convocadas de Personal Estatutario para Médicos de Familia es de 31. Pero es que también «las interinidades son inalcanzables para los médicos que acaban la especialidad, debiendo permanecer durante años en situación de eventualidad y absoluta precariedad laboral», destaca.