El Tribunal Especial reanudó ayer el juicio contra el ex presidente Sadam Husein y siete de sus asesores. Los abogados de la defensa de los ocho acusados, juzgados en relación con la matanza de 148 chiíes en 1982, abandonaron la sala del tribunal minutos después del inicio de la nueva sesión del proceso.
«No queremos a esos abogados, queremos a los nuestros», dijo Barzan, al Tikriti, ex jefe de los servicios secretos, e insistió en que los acusados pueden defenderse ellos mismos sin la presencia de los letrados elegidos por la corte.