Una mujer de 41 años que vivía en una chabola situada detrás de los institutos de Benavente, junto al conocido camino antiguo de Castropepe, falleció carbonizada en la madrugada de ayer a consecuencia del incendio, al parecer fortuito, que se declaró en el interior de la caseta. El servicio de Emergencias 112 recibió a las 2.45 horas de la madrugada la llamada de un vecino que alertaba de un fuego en la chabola, que se extendía hacia los escombros acumulados en el entorno.
Efectivos del Parque de Bomberos, de la Policía Local y de la Guardia Civil de Benavente acudieron al lugar del suceso, donde encontraron el cuerpo carbonizado de la mujer en su interior y comprobaron que ya nada se podía hacer por su vida. Al parecer, una estufa de leña pudo originar las llamas, que ya habían alcanzado unos tablones de madera y diversos materiales acumulados en la zona.
Una vez sofocado el incendio se procedió al levantamiento del cadáver, carbonizado e irreconocible por el estado en el que había quedado.
Los investigadores creen que la mujer se encontraba sola cuando se declaró el incendio, aunque saben que convivía con un hombre dedicado a la recogida de chatarra, quien fue localizado por la policía después del suceso en las inmediaciones de la zona. Este les explicó que a medianoche había dejado a su pareja dormida mientras se marchaba para realizar su trabajo de recogida de chatarra. Se mostró muy sorprendido por lo que había ocurrido y se trasladó con los agentes al lugar de los hechos, donde intentó sin éxito identificar a su compañera.
Aunque todos los datos apuntan a que la fallecida es una indigente conocida como 'Loli' que solía pedir dinero en las puertas de la iglesia de Santa María del Azogue, el hecho de que el cuerpo apareciera completamente carbonizado impidió realizar un reconocimiento a primera vista, por lo que se han encargado las pruebas de ADN para corroborar su identidad, según informó ayer el subdelegado del Gobierno, Carlos Hernández, quien dijo que no había signos externos de violencia y que se baraja la posibilidad de que se trate de un accidente ocasionado por la estufa de leña que se encontraba situada a poco más de un metro de donde se encontró el cadáver.
El Juzgado de Benavente ordenó la realización de la autopsia tras el levantamiento del cadáver.
Vertedero incontrolado
Doce horas después del suceso aún eran visibles los restos del incendio, todavía humeante. Apenas se sostenía en pie uno de los postes de madera en los que se fija ban las chapas metálicas de la chabola donde vivía esta mujer y su pareja.
Un sofá, un colchón, una bombona de butano y pocos utensilios más han quedado después del incendio, que se había propagado con toda facilidad por los materiales que allí se encontraban. Afortunadamente, el fuego no afectó a la bombona, a la que sí habían llegado las llamas, ya que se encontraba también ennegrecida y carecía de un tapón o de conexión a otro aparato cuando estaba sofocado el incendio.
La zona donde está instalada la chabola ahora desaparecida, es un verdadero vertedero incontrolado donde se acumulan bolsas de basura y residuos por todas partes. Muy cerca, se encuentra otra caseta donde reside una familia benaventana que no pudo hacer nada para socorrer a la víctima.