VALLADOLID prolonga un momento feliz de la construcción. La promoción inmobiliaria mantiene un ritmo de desarrollo urbanístico acelerado. Las expectativas generadas por la inminente entrada en servicio de la línea férrea de alta velocidad son uno de los acicates, pero no el único. El más importante, cuentan en el sector, es la presión del dinero de los inversionistas. Con una bolsa de crecimiento mortecino y unos intereses bancarios bajos, la construcción es un sector que ofrece márgenes de beneficio interesantes. Tal es la presión que algún delegado de constructoras nacionales en la región se las ha visto y deseado algún año para hallar los suelos necesarios donde invertir el paquete de dinero que obligatoriamente debía colocar en el mercado.
La presión llega también desde una parte de la sociedad que capitaliza su ahorro en pisos con intención de vender de inmediato, en un futuro cercano o a medio plazo. A esta actitud invita una subida de precios de la vivienda hasta ahora imparable, con revalorizaciones que duplican el precio abonado en pocos años. Por el momento, se augura la continuidad de la bonanza de las condiciones y del empuje permanente del dinero.