Libertad, esa es la palabra que refleja a nuestra asentada sociedad. ¿Qué debemos hacer? ¿Seguir como hasta ahora, esperando a que nuestros vecinos islamistas destruyan todo resquicio de nuestro reflejo social? No. Nuestra sociedad basada en principios democráticos y derechos humanos está demasiado tranquila con el ataque islamista contra los pilares occidentales. Si unas simples caricaturas son acicate para un ataque orquestado, ¿qué será dentro de poco para los musulmanes radicales la creencia cristiana? La debilidad de la sociedad Occidental es la fortaleza del mundo radical islamista.
El terrorismo asesino debe temer la fortaleza de nuestra sociedad y darse cuenta de que matando no va a conseguir nada. El presidente español se deja seducir por el mundo radical islamista. ¿Para qué?