Salvar el patrimonio arquitectónico ferroviario obligará a los viajeros vallisoletanos a andar más para tomar los trenes. El proyecto de llegada de la línea del Tren de Alta Velocidad (TAV) en la estación de Campo Grande salva definitivamente un edificio considerado como un auténtico modelo en su género, el depósito de locomotoras construido por la Compañía de los Ferrocarriles del Norte hace más de un siglo. La propuesta conserva incluso el intercambiador, la rotonda mecanizada que permite modificar el sentido de la marcha de las máquinas y que, cuando se hallaba en uso, servía para colocarlas una a una en el depósito con las mínimas maniobras. A cambio, los usuarios de Renfe en Valladolid, tendrán que desplazarse más para tomar el tren en unos andenes que no estarán centrados en la estación del Campo Grande. La estación actual, la antigua cuando se excave la nueva, quedará colocada en la cabecera de los apeaderos que deberán construirse para la llegada del TAV el año próximo y que tendrán mayor longitud que los actuales y alcanzarán los 400 metros lineales.