No se sostiene, desde el punto de vista de producción técnico-industrial, un precio más alto para la gasolina que para los gasóleos. Tampoco desde el punto de vista ecológico: las partículas emitidas por los vehículos de gasóleo son muy dañinas para el medio ambiente. Y también para la salud humana; cánceres de pulmón, esófago, estómago están muy vinculados al aire ambiental. El 'céntimo sanitario', no, el 'euro sanitario' aplicado a los gasóleos está más que plenamente justificado. Los estudios en I+D+i aplicados a la búsqueda de nuevos gasóleos encarecen el precio, sí, pero curiosamente el de la gasolina. Los hollines de los diesel no solo ennegrecen las estadísticas ambientales, sino que provocan que en este país haya gente más guapa y más lista que otros para hacer que sus dineritos cundan más a la hora de moverse motorizadamente.
Isidro Sánchez Hernández