La Asociación Americana para el Avance de la Ciencia ha salido de forma contundente en defensa de Charles Darwin, frente a las corrientes del creacionismo y su versión más 'evolucionada', el 'diseño inteligente', que parte del supuesto de que algunos órganos complejos y la gran diversidad biológica no pueden ser fruto del azar. Para la élite científica de EE. UU., la teoría de la evolución es, además de uno de los principios más sólidos y aceptados, el pilar de todas las disciplinas que estudian la vida. Poner a un ser superior al inicio biológico de la cadena, sea como creador o como 'diseñador', es abandonar el terreno de la ciencia y entrar en el de la religión. Cuestión de fe, no de conocimiento.