Hacía falta algo así en el Pedro Delgado. Tanto el Caja como el Benicarló se jugaban más que tres puntos, pero en el parqué segoviano brilló el blanco de la camiseta de los de casa por encima del azul castellonés. El equipo gustó, la afición respondió, y disfrutó de ocho goles como ocho soles y, lo que es más, de un partido completísimo de los hombres de Miguel Rodrigo, que supieron sacar partido de los contraataques gracias a una buena presión en defensa. Mención aparte para la hinchada visitante, todo un ejemplo de comportamiento y civismo, aún estando los suyos por debajo en el marcador.