Al margen de las típicas historias de Mazariegos y del popular dicho del herrero a quien «de tanto machacar se le olvidó el oficio», entre los recuerdos de Rafael Reca destaca uno en particular: la estación y apeadero del Ferrocarril Secundario de Castilla, del que hoy solamente quedan unas casas en ruinas al otro lado de la carretera general.
Este apeadero era antaño el nexo de conexión de los vecinos. En tren se desplazaban a los mercados y ferias de otras localidades cercanas para hacer las compras y negocios.
Consciente de la importancia que el ferrocarril tuvo en su día, y de la dificultad y enorme coste de recuperar el trazado férreo, el Ayuntamiento de Mazariegos ha ideado otra iniciativa para que el Secundario siga vivo en la memoria de los vecinos. «Hemos pensado que el antiguo trazado de las vías se puede reconvertir en una zona verde por la que puedan pasear los vecinos», comenta el alcalde, Anastasio Morate.