José Antonio Velasco era un gran amigo. Recibo la noticia de que nos dejó para ir con los otros compañeros que fueron antes que él al lugar prometido por el Señor. ¿Cómo vamos a extrañar a nuestro querido Velasco! Presente siempre en nuestras reuniones, nuestros viajes amenizados con sus poemas y sus vivencias en la profesión médica. Siempre con buen ánimo en la dificultad. Pero lo más importante en tu vida, lo más sagrado, siempre fue tu matrimonio. Compartimos las penas y alegrías con tu familia porque te hemos querido. Estoy segura de que tan cerca estuviste de Dios en este mundo, que ya estarás junto a él. Mi querida Maruchi, tu dolor será muy grande, pero el hecho de ser la esposa y madre que todos hemos conocido, y la fe que Dios te ha dado, dará sentido a ese dolor y te ayudará a estar en comunión con el que fue tu marido en todo momento.