Habla con los ojos, con las manos, con la sonrisa. El mismo potencial expresivo que pide a los personajes que interpreta en un escenario, lo despliega Cecilia Bartoli ante los periodistas. Se expresa bien en castellano pero solo desata toda la pasión que siente por su trabajo en su idioma natal, de romana nacida en 1966 en el seno de una familia de cantantes de ópera. Su padre, tenor, y su madre, soprano, encauzaron su carrera. La leyenda 'la mejor mezzosoprano del mundo' que acompaña a su nombre en letra impresa no parece haber hecho mella en su simpatía. Más bien se distancia de los elogios. «¿Qué significa ser la mejor? Eso es muy relativo. Solo soy una cantante que le gusta cantar, que ama la ópera, que le gusta la música y compartirla. Cantar no lo es todo para mí. Me gusta compartir las emociones que transmite la música... Eso forma parte de mi personalidad».