La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, comunicó ayer que las negociaciones con el Ministerio de Economía y Hacienda para elevar los impuestos que gravan a los vehículos más contaminantes están «muy avanzadas». El Gobierno pretende elevar la presión fiscal sobre autos de gran cilindrada, caso de los todoterreno, grandes emisores de dióxido de carbono (CO2), y los de motor diésel, que disparan los niveles de partículas contaminantes en la atmósfera. «Son una parte -dijo la ministra- de la estrategia de impuestos con carácter ambiental» que diseña el Ejecutivo para combatir las emisiones culpables del cambio climático.