La televisión le dio la popularidad con 17 años, como exuberante azafata del programa 'Un, dos, tres'de la televisión del blanco y negro. Pero Ágata Lys supo aprovechar aquella imagen de muchacha sensual; la utilizó para papeles que ofrecían algo más que un físico generoso y rechazó otros tantos hasta llegar a prender una carrera coherente. En teatro intervino en la obra de Francisco Nieva 'Pelo de tormenta' al lado de Pilar Bardem, con quien ahora coincide en 'Amar en tiempos revueltos'.
En cine, sus últimos trabajos han sido 'Mala uva', al lado de Sancho Gracia, o 'Corazón de bombón'. Y ahora se prepara para un nuevo largometraje, 'Caridad', de David Bahillo, en el que pasará de la altiva aristócrata a la que da vida en la telenovela de TVE 1, a mujer de la limpieza de vida dura.
-Le ha tocado el papel de mala de la serie, de un mujer perversa...
-Me encantan las malas, pero Eulalia no es mala sino clasista. Es una aristócrata, y en aquella época las diferencias sociales eran evidentes. Está en contra de las clases populares. No es que los humille, sino que es un comportamiento propio de su clase. Eulalia es estirada, pero es sincera y honrada, no es la malvada, perversa o mezquina. A fin de cuentas es una superviviente de la guerra, de su marido, y de la propia aristocracia. Sale a flote como sea, y no hay que olvidar que le han matado a un hijo.
-¿Por qué le gustan los papeles de mala?
-Porque casi siempre son las perdedoras ya que el final feliz es para el héroe. He interpretado algunos papeles de mujer bondadosa pero yo encuentro en las malas cierto encanto añadido; casi nunca tienen el cariño del público, aunque a veces se lo ganan. Son papeles más difíciles y la dificultad es un reto.
-¿Y usted en la vida ha perdido alguna vez?
-No porque en el terreno profesional empecé a trabajar a los 17 años, llevo toda la vida en activo haciendo lo que me gusta y rechazando lo que no me interesa. Eso ya es un privilegio. Y en el terreno personal tengo la misma pareja desde hace 23 años, que también es todo un éxito. Tengo salud.... Doy gracias a la vida, como dice la canción, porque creo que esto es ganar, sobre todo porque he sido fiel a mí misma.
Mujer de pueblo
-¿Le perjudicó la imagen de mujer sensual que retrató 'Un, dos, tres..' en plena juventud?
-¿Cómo me va a perjudicar aquello si me convirtió en un sex simbol! Eso es lo mejor que le podía pasar a una chica adolescente, como yo era, para qué nos vamos a engañar. Fue maravilloso y lo disfruté. Pero a los 19 años hice de Doña Inés en Valladolid. No hay que olvidar que yo siempre he estado en contra del encasillamiento. Sí es verdad que aquella imagen sexy me orientaba hacia un tipo de personajes, pero para eso estás, para romper con esa imagen. Decir no es mi palabra preferida.
-¿Tiene algo que ver con el personaje de 'Amar en tiempos revueltos'?
-Nada, ni siquiera en el físico porque estoy caracterizada. Además, yo me considero una mujer de pueblo.
-¿Qué le parece que se vuelva a retratar la posguerra y el enfrentamiento de las dos Españas?
-Me parece maravilloso y se tenía que haber hecho antes. Es una época muy desconocida para la gran mayoría de la sociedad que tenga menos de cincuenta años. Todos conocemos lo que ocurrió en aquello años por lo que nos contaron nuestros padres o abuelos, o por lo que estudiamos, pero ahora la gente está viendo más palpable aquellas diferencias de clase, y el absurdo de la lucha fraticida que se produjo entre hermanos. Además, la serie está abordando aquellos años de una manera inteligente, elegante y sutil. Sin hacer daño a nadie ni removiendo heridas.
-La serie empieza en los últimos años de la República ¿Qué le sugiere aquel tiempo?
-Qué me va a parecer, una época que se abrió a muchas libertades. Las mujeres podían votar, había divorcio.... Quizá no todo el mundo estaba preparado. Y después vino la involución.
-¿Hay papeles suficientes para la mujer madura?
-El mundo del espectáculo es un reflejo de la vida, que es injusta con las mujeres. Son las mujeres las que tienen que estar intentando parecer siempre más jóvenes, porque la juventud es un valor añadido. Pero yo siempre lucharé en contra de eso. Espero no volverme loca con ese afán de parecer que tienes menos años.