Han pasado diecisiete desde que el actual presidente de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Segovia decidiese no probar nunca más una gota de alcohol. «Estos han sido los años más felices de mi vida, en los que he aprendido a disfrutar de todo», dice.
Como casi todas las personas que sufren esta dependencia, Francisco Navarro comenzó a beber muy pronto, en las reuniones con su grupo de amigos. Su historia es idéntica a la de otras miles de personas que posteriormente acabaron padeciendo alcoholismo.
«Piensas que beber durante el fin de semana no te va a llevar a ser un alcohólico -dice-, pero eso es solo el principio».
El presidente del colectivo no prueba ni siquiera la cerveza sin alcohol. «Es un engaño. Mentalmente estás consumiendo lo mismo que antes, lo que hace que seas más propenso a caer otra vez».
Huir de la tentación
Francisco insiste en que el ex alcohólico debe huir siempre de cualquier tentación que le pueda devolver a la dependencia. «Lo principal es la fuerza de voluntad», indica a la hora de buscar la llave para salir de este laberinto.
En este sentido, comenta que la gente tiene «miedo a cruzar la puerta por primera vez». Es el temor a que le conozcan y a reconocer que sufre una dependencia.
«Sabemos que estamos enfermos, pero casi nadie suele ir voluntariamente» a Alcohólicos Rehabilitados. Esos casos se pueden contar con los dedos de una mano. «Son las presiones familiares, la amenaza de un despido en el trabajo o el haber sufrido un accidente por culpa de la bebida lo que te empuja a ir».
Navarro explica la importancia de concienciar de los peligros del alcohol desde la adolescencia. Por eso, la agrupación que preside en Segovia suele impartir charlas en colegios y centros educativos. De hecho, Francisco Navarro ha observado que ha crecido el número de veinteañeros que acuden a la asociación para rehabilitarse. Hay que atajarlo pronto porque «es muy difícil salir».