Aterriza nuevamente en Palencia, donde el año pasado expuso una colección de pinturas, para presentar sus últimos cuadros, que están agrupados bajo el título de 'La luz de tu mirada'. El vallisoletano Carmelo García Berrón explora con su pincel los paisajes marinos y también el campo castellano, desde una óptica en la que el espectador se hace partícipe. Las obras están pintadas sobre madera, y el artista aprovecha el soporte para ofrecer nuevas dimensiones a los cuadros. La exposición se puede ver hasta el día 17 de febrero en la sala de Caja Laboral, en la Calle Mayor, 6.
-Usted ha sido pintor, ceramista, escultor... ¿Cómo elige la disciplina que va a emplear?
-Hace poco presenté una serie de pinturas marinas que se llamaba 'Paisajes del alma'. Elijo la disciplina y el tema de la obra dependiendo de mi estado de ánimo. Se trata de representar la relación que tienes con la vida.
-Hace unos años confesaba que sus dos principales sueños eran ganar un 'Zarcillo' y poner un taller de cerámica. ¿Mantiene esos sueños?
-He montado un estudio de pintura y artesanía en Medina, así que ese sueño ya está cumplido. En cuanto al 'Zarcillo', quedé finalista tres años, pero nunca logré ganar, y ya no existe. Me he dado cuenta de que lo importante no son los premios, sino que la gente disfrute de tu arte y lo reconozca. Por eso, estoy orgulloso de que haya un cuadro mio que decore el Museo del Vino, en Peñafiel y, en el Ecyl (oficina de empleo) de Salamanca haya un tríptico de 7 metros por 1,5 metros y otro cuadro de 2,5 metros por 1,5 metros, también mios.
-Estos días se celebra la feria de arte Arco, en Madrid. ¿Se imagina exponiendo allí?
-No me interesa Arco. Me gustan más otras ferias que hay en el extranjero como la de Maastrich, en Holanda. Es un lugar en el que me interesaría hacer buenas relaciones.
-¿Cuánto hay de arte real en ferias como Arco y cuánto de snobismo?
-En estas ferias, muchas veces se trata de aparentar. Es lo que sucede siempre que hay dinero por medio... En algunos casos, el arte moderno busca desagradar al espectador, y no lo entiendo. Cuando el artista no comunica con el público, se entabla un diálogo de sordos. Sucede también cuando el artista está endiosado. Es un mundo que no me interesa. El problema que existe en España con el arte moderno es que antes se hacía un museo para guardar obras de arte reconocidas. Ahora no, ahora se construye un museo y es el propio museo el que encarga obras a los artistas, no tiene sentido. Hay mucho engaño en todas estas cosas.