La multinacional italiana Enel, segunda eléctrica europea por capitalización bursátil, anunció ayer de manera oficial que ya ha entrado en la puja por «todos» los activos que deberá vender Gas Natural si se fusiona con Endesa, como adelantó hace pocos días su consejero delegado, Fulvio Conti.
En la cartera dispone de 15.000 millones de euros para esta y otras inversiones en Europa, aunque pueden resultar insuficientes para esta operación, no por el dinero sino porque el acuerdo entre Iberdrola y la compañía gasista parece cerrado, solo a falta de que los bancos contratados establezcan un precio.
Pero Enel, propietaria desde enero del 2002 del quinto operador eléctrico español (Viesgo, por el que pagó 2.147 millones de euros), no va a arrojar la toalla con facilidad. En una nota oficial enviada ayer a los medios de comunicación, la compañía pública italiana de energía y telecomunicaciones destaca que su propuesta tiene un «elemento diferenciador» sobre el resto, incluida la que haya hecho la eléctrica de origen vasco.
Fortaleza financiera
«Estamos en disposición de realizar de forma inmediata un desembolso de capital que cubra el coste de la venta de estos activos -advierten sus responsables en el texto-, debido a lo equilibrado de nuestro balance y a su fortaleza financiera».
Conforme a las limitaciones impuestas por el Gobierno en su autorización a la opa de Gas Natural sobre Endesa, la empresa resultante podría obtener unos 10.000 millones de euros a través de los activos que debe vender. Esta cantidad, que Enel dice poder asumir en dinero -y no en acciones ni en otro tipo de bienes- en el corto plazo, supondrá un cierto desahogo para los requerimientos de inversiones que habrá de realizar en el mercado regulado, así como a reducir su deuda financiera neta (que podría rondar los 4.500 millones).
Pero los expertos estiman que las posibilidades que Enel tiene de arrebatar los activos 'comprometidos' con Iberdrola son «muy escasas». Creen que el pacto entre la eléctrica vasca y Gas Natural «va más allá de lo financiero», y que los cinco meses de dura controversia transcurridos desde el anuncio de la opa el pasado 5 de septiembre solo han servido para «reforzar» esos lazos. De este modo, y teniendo en cuenta que el Ejecutivo siempre ha defendido la creación de un «campeón» empresarial nacional, parece casi imposible que se rompa ese compromiso previo.