El festival de cine de Berlín es famoso por las sorpresas que ofrece cada año. Las decisiones del jurado, por ejemplo, a la hora de premiar a la mejor película, o la presentación en competición oficial de cintas que jamás deberían haber abandonado la sala de montaje. Ayer, la Berlinale, fiel a su costumbre, volvió a sorprender al publico y la critica con dos películas, tan opuestas en contenido como lo son el sol y la luna, pero ambas marcadas por el signo inequívoco de la calidad. 'Gbravica', un sobrecogedor drama sobre uno de los capítulos más violentos y menos conocidos de la guerra en Bosnia, y 'A Home Praie Companion', la más reciente película del maestro Robert Altman, que relata con humor, buen cine y excelentes actuaciones el ultimo día de existencia de un famoso show de radio.
Después de tres días casi planos, en cuanto a la calidad de las cintas proyectadas, la Berlinale recuperó ese halo mágico que engrandece a un festival, al presentar dos cintas que dejaron al público y la critica con una sensación de haber visto buen cine. Las dos películas fueron premiadas con un espontáneo y sincero aplauso.
'Gbravica', por ejemplo, de la debutante Jasmila Zbanic, relata el drama de Esma, una madre soltera que no se atreve revelar a su hija de doce años la identidad de su padre, ni tampoco cuando y donde murió, porque ella cree que es un héroe.
El mérito de la película y, sobre todo, la sabia decisión de su directora es mostrar el drama de las mujeres violadas por los serbios, con una sutileza que excluye escenas violentas para mostrar el drama que atormenta a Emsa, un mérito que aporta veracidad y calidad a la cinta. Otra virtud de la película es la excelente actuación de Miryana Karanovic, una actriz serbia que encarna a la madre soltera.
La magia
Asi como 'Gbravica' sacudió a la Berlinale, la cinta de Robert Altman, 'A Prairie Home Companion', tuvo la magia de hacer reír al público, que abandonó el recinto del festival con la sensación de haber visto una buena película y sorprendidos, una vez más, por la capacidad histriónica de Meryl Streep, que ofrece en el filme una nueva faceta de su gran talento artístico: la de cantante.
La película de Altman recrea el último show de un famoso programa de radio caído en desgracia. A lo largo de la presentación, el drama, el humor, las canciones y las historias personales se entremezclan, mientras el publico escucha la emisión. La historia está basada en un programa de radio real que se escucha en 35 millones de hogares en varios países de habla inglesa, y que está dirigido en la vida real y en la película por Garrison Keillor, quien escribió el guión original.