El embarazo de la esposa del segundogénito de los emperadores de Japón ha paralizado de momento la reforma de la Ley de Sucesión en dicho país que estaba a punto de ponerse en marcha para hacer posible que la única hija del heredero, el príncipe Naruhito, accediese al trono. El primer ministro, Junichiro Koizumi, ha optado por dar satisfacción a los sectores más conservadores. En España estamos también a vueltas con la reforma de la Constitución. El asunto no es urgente, según los constitucionalistas porque, en tanto el Príncipe Felipe no sea Rey, sus hijos no tendrán la consideración de herederos. Pero sería prudente dejar resuelto el asunto cuanto antes. Y ello habría de hacerse al final de esta legislatura, para facilitar el referéndum y la disolución de las Cámaras, y de común acuerdo entre los dos grandes partidos.