Si el fútbol es un estado de ánimo, como dicen algunos, el Zamora de ayer se llevó lo que mereció y ni un ápice más. Un punto que sabe a poco, pero que al menos aumenta a tres los encuentros consecutivos en los que el equipo se mantiene alejado de la derrota. Cuarto empate a cero de la temporada, segundo de la campaña en casa tras aquel ante el Burgos en la jornada inaugural y de nuevo en promoción. Paso atrás, frenazo al buen juego. Todo ellos a pesar de que el equipo en los últimos veinte minutos gozó de cinco ocasiones de calidad para superar a Llorca. Faltó la fortuna, es cierto, pero se la buscó demasiado tarde.