Con la excusa de homenajear a Paul Cézanne (1839-1906) en el centenario de su muerte, Francia ha vuelto a dar una lección en la capital de Estados Unidos sobre como promocionar arte, patrimonio cultural, turismo y gastronomía a escala internacional. La muestra de 117 obras reunidas en la Galería Nacional de Washington, inspiradas por la Provenza al gran patriarca del arte moderno, en el fondo es una rentable excusa para promocionar la marca francesa en una ciudad escaparate del gigante americano, visitada el año pasado por 17 millones de turistas. Más de 200 periodistas fueron testigos de ello, entre bocado y bocado de 'delicias francesas.'