Al menos 88 personas murieron ayer y 337 sufrieron heridas a causa de una estampida que se produjo a la entrada de un estadio de Manila, al que miles de personas trataban de acceder para ver un popular programa de televisión.
Algunas personas habían acampado durante días para participar en la grabación del programa 'Wowowee'. Funcionarios dijeron que ignoraban la causa que produjo esa aglomeración fuera de las puertas del estadio, que se encuentra en el suburbio de Pasig, en el este de la capital filipina. «Teníamos esperanzas de ganar dinero», dijo un ama de casa, Esperanza Marasigan, que buscaba ansiosamente a sus parientes en medio del caos. «Nunca pensamos que esto se convertiría en una pesadilla», agregó.
La presidenta Gloria Arroyo ha ordenado una investigación oficial de la causa de este accidente que se produjo el sábado de madrugada en el estadio Ultra, donde la policía indicó que se habían congregado más de 10.000 personas, algunas a partir del jueves, para contar con entradas para el espectáculo.
Hospitales saturados
Arroyo trató de consolar después a los heridos en los hospitales de la zona, cuyas salas de urgencia estaban atestadas de víctimas, algunas de las cuales se vieron obligadas a esperar tratamiento sentadas en sillas de plástico o incluso en el suelo.
La jefa del Estado filipino prometió que difundiría los resultados de la investigación en un plazo de 72 horas. Los cadáveres fueron sacados del estadio y colocados en una calle llena de basura, cubiertos de bolsas de plástico o de periódicos. Algunas personas acariciaban los rostros de sus seres queridos muertos, llorando y en estado de conmoción después del tumulto. Por el momento se ignora la causa de la estampida. Algunos funcionarios dijeron que alguien gritó «bomba», desatando el pánico. Según ellos, la turba derribó y aplastó a los que trataban de conseguir un asiento en el estadio. Muchas de las víctimas eran de mediana edad o mujeres ancianas.