El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, destacó ayer al aeropuerto de Barajas como «un motor económico» para toda España en la inauguración oficial de la nueva terminal (T-4). Zapatero invitó a las administraciones madrileñas así como a la iniciativa privada a participar en la gestión del aeródromo.
La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, aseguró que los 6.200 millones de euros invertidos en la ampliación de las instalaciones «se han puesto al servicio de los ciudadanos» para lograr un aeropuerto «creador de riqueza para todo el país».
La inauguración de la conocida como T-4 y su edificio satélite (S-4) sirvió para resaltar la importancia del aeropuerto como impulsor del dinamismo y la competitividad, y como baluarte de la cohesión social y territorial de la política de infraestructuras del Ejecutivo. Así lo explicó el presidente ante los más de 1.000 invitados que acudieron para contemplar la puesta en marcha del nuevo Barajas.
Unas instalaciones que permitirán doblar la capacidad de las actuales y servirán para situar al aeródromo madrileño como el segundo en Europa y el décimo en el mundo en número de pasajeros. «Es un gran espejo de la modernidad y el progreso de este país, con el que podremos abrir puertas a los continentes, en especial a Latinoamérica», señaló.
Zapatero lanzó una «invitación expresa» a la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y al alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz Gallardón, ambos presentes en el acto, para que sus departamentos participen en la gestión del aeropuerto. Una posibilidad insinuada en los últimos tiempos desde el Ministerio de Fomento y que en estos momentos se debate para los aeropuertos catalanes en el marco de la negociación del nuevo Estatuto de Cataluña. «El futuro requiere la colaboración de las administraciones», apuntó Zapatero, que se mostró convencido de que la gestión compartida es «el mejor camino para mejorar el disfrute de los ciudadanos, que son los titulares y beneficiarios de las grandes infraestructuras».
Control estatal
Magdalena Álvarez explicó que la intención del Gobierno se refiere a la creación de consorcios que, tanto en Madrid-Barajas como en el aeropuerto barcelonés del Prat, se encarguen de la gestión. Un desarrollo siempre dirigido por Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena). «La idea es abrir a las distintas administraciones y a otras instituciones los órganos de gestión pero manteniendo siempre la titularidad en manos del Estado; un consorcio participativo pero en el que la presidencia se designe por el Estado», aclaró. Zapatero hizo extensiva su invitación a la iniciativa privada: «Ese es mi compromiso y lo llevaremos adelante», dijo.
Alberto Ruiz Gallardón se mostró muy interesado en la posibilidad abierta por el presidente del Gobierno y recordó que la Ley de Capitalidad de Madrid, que se aprobará la próxima semana, deja al Ayuntamiento la puerta abierta para formar parte del equipo gestor de Barajas. «Estoy convencido de que el mantenimiento de la titularidad del aeropuerto en manos del Estado será la mejor solución para los ciudadanos», añadió. El alcalde recordó que las instalaciones aeroportuarias generan hoy el 9% del empleo metropolitano de la ciudad y aseguró que cuando alcancen su pleno rendimiento darán ocupación de forma directa o indirecta a 350.000 personas, el doble de la masas salarial actual.
Esperanza Aguirre, al igual que Ruiz Gallardón, resaltó el papel del anterior Gobierno como «impulsor» de las obras y ensalzó la especial implicación en el proyecto de José María Aznar y del ex responsable de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos.
La presidenta de la comunidad se comprometió a resolver antes de un año uno de los grandes inconvenientes de esta nueva terminal, la ausencia de Metro en la T-4.
«Antes de mayo comenzarán la adjudicaciones del proyecto de la extensión de la línea y en un año comenzará a funcionar», afirmó Aguirre.