Un incremento de las temperaturas medias del planeta de solo un 2% puede generar una caída del rendimiento de las cosechas en todo el mundo, triplicar las malas cosechas en Europa y Rusia y dar lugar a un proceso de desertización en el norte de África con el consiguiente desplazamiento de sus poblaciones.
Otras consecuencias serían una grave escasez de agua que afectaría a 2.800 millones de personas, la difusión del paludismo por África y América del Norte, la pérdida de un 97% de los arrecifes coralíferos, así como la extinción de especies como el oso polar y de la morsa al desaparecer los hielos del Ártico.
Por lo que se refiere a la adopción de estrategias para combatir el fenómeno denunciado, los expertos señalan que el mayor problema no es el que se deriva de las tecnologías o los costos, sino el de superar los obstáculos políticos y sociales, los intereses creados, así como inveteradas pautas de comportamiento.
Estas predicciones no son muy diferentes de las que ha realizado el Panel Intergubernamental Para el Cambio Climático (IPCC, por su siglas en inglés), el mayor grupo de expertos internacionales reunido por la ONU para analizar día a día la evolución del clima. Además, distintos grupo de expertos coinciden en que las compromisos de acuerdos, como el Protocolo de Kioto, sobre la reducción de las emisiones, son insuficientes y no provocarán efectos visibles en la situación ambiental del planeta.