Isabel Coixet ha sido la única mujer nominada a mejor directora en estos Goya, situación a la que no da mucha importancia «porque siempre hay mujeres intentando entrar en esta industria. Muchas se me acercan y preguntan, deben pensar que si yo he podido, cualquiera puede hacerlo». De hecho la directora catalana dice que no sabe cómo, dónde y con quién filmará su próximo trabajo.
Esa incertidumbre no la siente en cuanto al fondo o al lugar de su trabajo. «La patria de un director es el cine. He hecho tres películas en inglés, una en castellano y otra en catalán. No sé donde ubicaré mi próximo trabajo y tampoco con que actores. En 'La vida secreta...' Tim Robbins, sin conocerme, se entregó y gracias a él, a Sarah y a Javier Cámara la película es la que es», añade Coixet, quien se comió el paquete de gominolas que la organización dio a los invitados.
Esquemas impuestos
Coixet dijo que le hubiera gustado recoger el Goya de Mejor Película, que se entrega a los productores. «Ante Dios y ante la historia la película es de quien la ha parido, y agradezco a todos los departamentos que me han ayudado, todo el mundo ha entendido el guión y ha estado en la misma onda», señaló Coixet, quien dijo que le sorprendió llevarse los Goyas de Mejor Película y Mejor Dirección, porque «solo esperaba uno de los dos».
La realizadora, que hace seis años, cuando el entonces presidente de la Academia José Luis Borau levantó la manos blancas para condenar los asesinatos de ETA, dirigió la ceremonia de estos trofeos, no se pronunció sobre el último reparto de bustos. «Es muy difícil salirse de determinados esquemas, hay imposiciones», subraya.
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