Hace unos días, un grupo de investigadores publicaba en 'Nature' el muy remarcable descubrimiento de que las plantas terrestres emiten cantidades muy considerables de metano a la atmósfera. Esta noticia es sorprendente por dos razones. Primero, por inesperada: nadie sabía que las plantas, en condiciones fisiológicas normales, produjeran este gas. Y, luego, porque las cantidades de metano liberadas son verdaderamente grandes: podrían constituir entre un mínimo del 10% del metano soltado anualmente a la atmósfera y un máximo del 30%, unos valores en absoluto despreciables.