La primera nevada del invierno en la capital vallisoletana obligó ayer por la noche a los servicios municipales a movilizar sus máquinas quitanieves y a esparcir sal para evitar la formación de capas de hielo en buena parte de las calles del montículo de Parquesol. La nieve, esta vez sí, después del espejismo de la cencellada que cubrió de un manto blanco la ciudad el martes por la mañana, cumplió los pronósticos de los meteorólogos e hizo acto de presencia en torno a las 22.00 horas para dibujar una estampa invernal inédita este invierno.