Mientras en los despachos políticos tratan de acordar un texto que satisfaga a todas las partes (nunca lloverá a gusto de todos) sobre el articulado, el preámbulo y demás consideraciones del 'Estatut', el mercado musical nacional ha alcanzado el federalismo antes de lo que anunciaba Gaspar Llamazares. Se canta más y mejor en lenguas propias. Es una de las conclusiones -agradable para algunos y denostable para otros- que se extrae de la cosecha musical recolectada en España en el 2005.
Ya se sabe que son épocas de balances, ránkings, cuentas y listas; pero lo que está claro es que el panorama alternativo español ya ha aprobado su propio 'Estatut'. Y la coincidencia es prácticamente unánime: el catalán y el vasco se han alzado el año pasado como lenguajes de buen gusto a la hora de componer y cantar en España.
El 2004 ya apuntó una cierta reivindicación de la escena catalana, con Antónia Font, Els Pets y Xavier Baró entre algunos de los mejores discos de aquel curso. Pero el 2005 se ha revelado como el año de la casi paridad a la hora de escoger los trabajos más destacados.
En contra de las llamadas realizadas al boicot de los productos catalanes, los españoles cada vez consumen más música escrita e interpretada en catalán. La tendencia o la necesidad de expresarse en la lengua más cercana se demuestra en casos como Mishima, con su 'Trucar a casa. Recollir les fotos. Pagar la multa', un álbum de 'pop' arriesgado y en catalán. Hasta el cantaor Miguel Poveda recoge en su 'Desglaç' doce poesías de escritores catalanes.
Entre lo mejorcito del año pasado también se halla Sisa, que con su 'Els congrés dels solitaris' entronca con anteriores trabajos en catalán, como el reivindicativo 'Visca la llibertat'. Este 'hippy' futurista además apuesta por la producción 'made in Cataluña', con un trabajo grabado en cuna del 'hardcore' catalán, Sant Feliú de Guíxols.
La lista sigue. Guillamino y su 'downtempo', con falsetes de 'soul' incluidos y su batidora de 'funky', 'rap', 'dub' y tango, sacaron a la luz en el 2005 'Somnis de llop', un disco en el predomina el inglés, pero que también se atreve con el catalán en temas como 'La nit' y 'Metja horeta'.
En cuanto a la música popular, encontramos a Cabo San Roque, octeto catalán que diseñaron el año pasado 'França xica'. Toti Soler y su 'Deu catalans i un rus' también se hizo un hueco entre las preferencias españolas del curso que acabamos de dejar.
Amplitud de estilos
Además de letras, el escenario catalán ha dejado un poso de variedad en cuanto a los estilos tocados en esta lengua durante el 2005. Desde la canción de autor hasta el 'post punk' de The Cheese, que editaron 'El conills salten la bardissa'.
Aunque el catalán haya rivalizado con el castellano y experimentado un auge, hay grupos que han optado por el efecto inverso. Una de las bandas señeras de la escena independiente del país, Sidonie, elaboró en el 2005 su primer disco en castellano tras tres álbumes cantados en inglés. Hijos pródigos del idioma que visitarán Segovia en los próximos meses.
El euskera siempre ha ocupado un escalafón entre lo mejor de cada año. Este 2005 no ha sido menos. Ahí han estado Ainari, con 'Zebra' y Lisabö y su impronunciable 'Izkiriaturik aurkitu ditudan gurak', que mantiene una apuesta valiente por los trallazos 'hardcore' sosegados al estilo de los franceses Experience. Otro que no podía faltar es Javier Muguruza, que publicó 'Abenduak 29'.
Antes de que los políticos firmen cualquier texto, la música ya llegó a un acuerdo: la pluralidad.