Es una de esas personas activas y voluntaristas que uno puede encontrarse por ahí, en el lugar más insospechado, tratando de desfacer entuertos. José Miguel Alonso Fuente, más conocido por Chemi, prefiere definirse como un modesto maestro y asegura, eso sí, que su auténtico vicio es el deporte escolar, del que no ha podido, ni ha querido, desligarse en los últimos veinticinco años. Esta afición desmesurada le empujó a especializarse en Educación Física y, después de ejercer en Segovia, Santiuste de San Juan Bautista, Navafría y Cantimpalos, recaló en el colegio Reyes Católicos de Turégano, donde ya lleva quince años dedicado a la enseñanza pública y empeñado en transmitir su particular vicio a los alumnos.
-¿Cuantos años lleva como entrenador deportivo?
-Hace veinticinco años, cuando estudiaba en la Escuela de Magisterio, un amigo me propuso llevar un equipo de Balonmano Infantil. Esa fue mi primera experiencia. Pero nunca me he considerado entrenador. Más bien soy un animador; mi objetivo es conseguir que chicos y chicas practiquen y amen el deporte.
-¿Qué es lo que más le interesa del deporte?
-Hay diferentes concepciones, pero a mí únicamente me interesa el deporte educativo, que es aquel que parte de una reeducación del alumnado para contrarrestar las influencias del deporte espectáculo, profesionalizado, de élite o mediático, como se le quiera llamar. Se trata de redefinir el deporte como un medio y no como un fin en sí mismo para, mediante un programa complementario de actividades, conseguir reforzar los objetivos de la enseñanza en valores y la educación para la salud.
-¿Ha progresado el deporte escolar?
-El deporte escolar no ha existido nunca. Lo que yo he conocido hasta ahora es una especie de deporte en edad escolar. Hay previsión de recursos, técnicos deportivos con buenas intenciones e ideas, pero, ahora como antes, la finalidad de sus áreas o departamentos no es la educativa, sino la asistencial; importa el número, tranquilizar la conciencia social, pero no el desarrollo de una verdadera filosofía deportiva de base. Y lo más desmoralizante es que esta estructura no sirve a los principios educativos, pero tampoco para planificar el deporte profesional.
-¿Qué haría para arreglarlo?
-¿Uf! Para empezar crearía el deporte escolar. Le haría depender del ente autonómico responsable de la educación general y básica. Dotaría a los centros educativos de proyectos, asociaciones, profesorado y monitores, para su desarrollo En fin, no dejaría que ni un solo chico o chica en edad escolar se quedase sin practicar deporte.