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Jueves, 26 de enero de 2006
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El Papa Benedicto XVI defiende en su primera encíclica la visión católica del sexo
Según el prefecto de la Doctrina de la Fe, la encíclica se opone al uso equivocado del nombre de Dios en la sociedad actual
El Papa Benedicto XVI hace un gesto de saludo, durante un encuentro con los fieles. REUTERS
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Los encargados de presentar ayer la primera encíclica de Benedicto XVI fueron tres de los cardenales considerados más cercanos a él y cuyo trabajo en el Vaticano está relacionado con el contenido del texto: William Joseph Levada, prefecto de la Doctrina de la Fe; Renato Raffaele Martino, presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz y Josef Cordes, del Consejo 'Cor Unum', que coordina la actividad humanitaria de la Iglesia.

«Estamos ante un texto fuerte que quiere oponerse al uso equivocado del nombre de Dios y de la ambigüedad de la noción de amor en el mundo actual», resumió Levada.

En opinión de Martino, el texto certifica el acierto histórico de la doctrina social de la Iglesia: «A quienes la acusaban de haber perdido el tren de la historia, la misma historia se ha encargado de demostrar que la Iglesia esperaba el tren una estación por delante». En este sentido, reclamó la validez del mensaje católico ante los problemas que plantea la globalización de la economía. Cordes, por su parte, recordó el trabajo de la Iglesia en los últimos meses en Asia, tras el tsunami, en la zona de Darfur de Sudán, en el terremoto de Pakistán, para concluir que «la acción no tiene necesidad de una teoría». «Para ayudar al otro basta hacer algo», resumió en consonancia con la idea central de la encíclica, aunque advirtió del riesgo de secularización de la caridad.

Fuera del Vaticano, el más famoso de los teólogos disidentes, el suizo Hans Küng, se declaró contento porque el documento «no es un manifiesto del pesimismo cultural o de la moral sexual restrictiva, sino que afronta temas centrales bajo el perfil teológico y antropológico». Kung, que alabó el estilo del Papa, dijo esperar un nuevo texto sobre «las estructuras jurídicas dentro de la Iglesia y sobre las relaciones con todos los grupos y sus voces críticas».

Compatibilidad

En España, El teólogo de la Asociación Juan XXIII Juan José Tamayo valoró «positivamente la compatibilidad entre el amor erótico y el amor a Dios» que aparece en la encíclica, aunque subrayó que esta queda «desmentida por otras actuaciones y afirmaciones por parte de la Iglesia católica, como son la prohibición de los sacerdotes de vivir en pareja u su oposición a las relaciones homosexuales».

El teólogo explicó que la reflexión expresada en el text de 'Dios es amor' sigue la línea doctrinal de Juan Pablo II, lo que se debe a un fuerte vínculo entre los dos pontífices.

«Había una identificación entre el Papa anterior y el Papa actual; no en vano fue su brazo derecho durante 25 años. Lo contradictorio sería que esta encíclica dijera cosas diferentes», añadió.



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