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Miércoles, 25 de enero de 2006
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Herida, vendaje y ascenso
CON el bálsamo de una victoria tan merecida como oportuna, el Real Valladolid parece que cierra en Elche una herida abierta a lo largo de la primera vuelta del campeonato; poniendo fin, de paso, con un planteamiento impecable basado en la elección del mejor hombre para cada puesto, a la controversia suscitada con los cambios de hombres en las alineaciones y su disposición en el campo. Es decir, da la sensación de que la herida comienza a cerrar en firme y no en falso a base de aplicar el remedio, en forma de medio, adecuado.

La primera vuelta finaliza con el equipo en zona de ascenso y tras haber realizado el mejor partido hasta ahora, así como con la agradabilísima aparición de tres hombres enormemente válidos para el devenir del equipo en la segunda vuelta. Lo que hicieron Álvaro e Iván Hernández, aun jugando los dos fuera de puesto, y OJ Morales, en el sitio que le ha hecho internacional charrúa, pone de manifiesto y bien a las claras que Caminero y Orta acertaron tanto en el número como en la elección de los hombres que forman la plantilla, con las excepciones de no haber retenido a Jonathan y las dudas que todavía suscitan Broli, Curbelo y Carmona, por haber jugado tan poco.

La línea defensiva que encabeza Albano Bizzarri -lejos parecen los tiempos cercanos en los que se le cuestionó- tiene su continuación en Baraja, Ramis, Mario y Marcos, con Oscar Sánchez ahí. A estos no se les cuestiona sino que aparecen como una de las mejores del campeonato, si no la mejor. Pedro López es una incógnita que ha permitido, con su tardía incorporación, que Javier Baraja comenzase a jugar y se asentara hasta demostrar que un canterano es tan válido como el que más.

Es en el centro del campo, como pasa siempre, donde han aparecido las mayores y casi únicas sombras del equipo. Sousa, Robles, Iván Hernández, Álvaro, Morales, Broli, Víctor y Tote dan para pensar que hay material más que suficiente como para hacer una medular bárbara; todo ello sin olvidar que Víctor y Tote pueden jugar en la punta e Iván Hernández en defensa. Lo de Álvaro Antón es otra cosa; es un diez claro con una magnífica visión del juego en los tres cuartos del campo contrario. Por eso, por ser bueno, puede hasta jugar en la banda sin ser su sitio natural y por eso el Madrid no le quita ojo, como ocurre con Asier, el extremo del Promesas. Sousa, Morales y un diez a elegir, según las circunstancias, deben de soportar el medio campo del equipo en condiciones normales.

Con la marcha de Aritz Aduriz ha llegado Llorente al puesto y estoy convencido de que va a conseguir marcar los goles que se había propuesto el hoy jugador del Athletic. La incorporación de Germán Hornos está próxima pero su rendimiento, a día de hoy, aún es una incógnita. La aparición de Roberto Losada es una agradable noticia, y con los tres el 'nueve' está cubierto de sobra. Las bandas son la asignatura pendiente, ya que solamente Capdevila se ha mostrado como fijo. Chema es un magnífico recambio, pero no un especialista, y Carmona sigue prácticamente inédito. Álvaro ha sido la panacea última.

Existen problemas económicos que no permiten pagar facturas imprescindibles, ni tan siquiera compromisos con los chavales de la Residencia; así pues no parece justificable que se hable de traer jugador alguno. Tal parece que el Real Madrid le estuviera haciendo el favor de evitar una sangría económica tan innecesaria como moralmente reprobable, aunque no sea ese el fondo de la cuestión planteada por los blancos. La cesión de Rafa al Eibar reabre, de nuevo, la discusión de si son válidos los canteranos. Viendo que jugadores franceses y suecos entrenan con el Promesas parece que no, y viendo a los vascos llevarse al de Peñafiel, parece que sí.

A la herida cerrada y limpia le levantamos el vendaje definitivamente en junio. Con el ascenso conseguido.



Vocento