Si L. Carroll volviera a escribir su 'Alicia en el país de las maravillas' seguro que situaría a su famoso personaje en el país nación de naciones donde todo va al revés. Tenemos a un grupo como Batasuna aireando sus derechos de reunirse y hablar y no precisamente cosas buenas de España; luego tenemos al Teniente General Mena que en uso de su libertad de expresión da su opinión por las cosas que considera peligrosas para la nación. Esas advertencias son fruto de su amor por la patria y no para sacar beneficios de una situación. También tenemos el campo de los nacionalistas catalanes que quieren convertirse en una especie de Mónaco y que aún no se han dado cuenta que lo que se lleva en el mundo es la unidad, que da la fuerza. Este es el país donde los hechos se ventilan al son de un bando, sin aprender de los errores de la historia, pues no existe para ellos. Me temo que ha dejado de ser el país de las maravillas que queríamos y al que, tiempo atrás, caminábamos, para ser el país del absurdo.