Soy salmantino de nacimiento y de sentimiento. Estoy profundamente orgulloso de serlo. Llevo cuatro años viviendo por trabajo en Barcelona, donde me siento acogido por sus gentes. Después de lo sucedido con los mal llamados 'papeles de Salamanca', pues están depositados allí, pero no son propiedad de la ciudad, no tengo palabras para definir la actitud del alcalde Julián Lanzarote. Gracias a la democracia, algunos como él dirigen nuestras ciudades, pero más bien se hubiera sentido como pez en el agua siendo alcalde en otra época no muy lejana y que muchos españoles quisieran olvidar y superar. Yo, y pienso que muchos salmantinos, no me siento ni representado ni identificado con semejante personaje. En lugar de enfrentar a los ciudadanos de Salamanca, debería emplear sus arengas en trabajar por la ciudad. Somos muchos los que pensamos y sentimos así y no queremos ser identificados con personajes como Lanzarote, alcalde Salamanca, pero no de todos los salmantinos.