El abogado del Estado se sobrepasó en su actuación ayer en la Audiencia Nacional, donde interrogó al director del Archivo de la Guerra Civil. Se dirimía la salida de los 'papeles de Salamanca' a Cataluña y la tensión hizo que el juez pidiera mesura. En una decisión calificada de insólita por los juristas, este tribunal paralizaba, a petición de Salamanca, el traslado de tales documentos, ya transportados a Madrid, para determinar si eran los indicados por la ley. En la actual coyuntura el asunto 'calentó' la palabra manipulación política. En este país es difícil reconocer al poder judicial la condición de «invisible» que le exigía Montesquieu. Aquí no hemos acertado del todo al ordenar el encaje constitucional de la justicia.