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Martes, 24 de enero de 2006
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Gobierno y CiU creen que el 'no' al 'Estatut' arruinará el futuro del PP
Socialistas y nacionalistas invitan a los populares a sumarse al acuerdo Los líderes de la coalición ofrecen una mayor colaboración al Ejecutivo
Mas, Zapatero y Durán Lleida cruzan sus manos en la puerta del palacio de la Moncloa. / B. ARMANGUE-AP
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El Gobierno y CiU advirtieron al PP de que su negativa a sumarse al acuerdo sobre la reforma del Estatuto de Cataluña le invalida como partido con aspiraciones de gobernar. El líder nacionalista fue muy explícito: «quien no se sume al acuerdo en España queda fuera del futuro». Artur Mas hizo esta reflexión tras la reunión que, junto a Josep Antoni Durán Lleida, mantuvo con Rodríguez Zapatero para escenificar el pacto.

Fue un encuentro breve, apenas una hora, pero propició la ansiada foto de los dos líderes de CiU con el jefe del Ejecutivo a las puertas de La Moncloa. La reunión no tuvo mayor sustancia pues todo lo relevante quedó ventilado y sellado en el cara a cara de seis horas que mantuvieron Rodríguez Zapatero y Mas el pasado sábado. Pero de la charla surgió una estrategia compartida: invitar al PP a que se sume al acuerdo estatutario y subrayar que, de no hacerlo, se convertirá en una fuerza sin posibilidades de gobernar España.

Primero fue el presidente de la federación nacionalista con su proclama sobre el futuro político del PP si no se incorpora al consenso. Siguió el secretario general de CiU, quien invitó a los populares a participar en la negociación de las enmiendas al proyecto «con ánimo de llegar a acuerdos» porque «no hay razón para decir que no». Durán aseguró que sería «una sorpresa» que el partido opositor mantuviera «el discurso electoralista» de rechazar el texto cuando sus gobernantes autonómicos reclaman el mismo autogobierno que ha logrado Cataluña.

El portavoz socialista en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, apremió al PP a cambiar de estrategia porque, a su juicio, el partido de Rajoy «quiere sacar al conductor del vehículo para que se estrelle, pero nosotros queremos sumarles al coche para ver si todos juntos caminamos hacia delante». Los dirigentes del PP, dijo, «no conocen o no han entendido bien» el acuerdo. Si lo hubieran visto no dirían que España se rompe sino lo contrario.

La vicepresidenta primera puso el colofón a la sucesión de emplazamientos y confió en que el PP sea «capaz de rectificar» su rechazo y se sumará al consenso porque «nadie lo quiere fuera». María Teresa Fernández de la Vega hurgó, no obstante, en las contradicciones internas del partido opositor y reclamó que «se pongan de acuerdo» entre ellos y «triunfen» las tesis «más centradas» del PP catalán, partidario de dialogar para acercar posiciones con el texto acordado por el Gobierno y CiU. La portavoz gubernamental indicó que los socialistas van a hacer «todo lo posible» para lograr el visto bueno del PP.

Como primer paso, Rubalcaba tiene una cita con su homólogo popular, Eduardo Zaplana, para explorar las posibilidades de acercamiento. El presidente del Gobierno, incluso, está dispuesto a entrevistarse con Mariano Rajoy, aunque fuentes cercanas a Zapatero se mostraron seguras de que ese encuentro no va a ser posible por el rechazo frontal del partido opositor al texto estatutario. De cualquier forma, el secretario de Organización, José Blanco, auguró que en un futuro el PP «acabará asumiendo este estatuto» como hizo con el de 1979, ante el que Alianza Popular se abstuvo.

Un secreto a voces

El encuentro en La Moncloa también sirvió para que CiU oficializase un secreto a voces: sus ganas de convertirse en socio del Gobierno y desplazar de ese lugar a ERC, una operación natural, según Mas, que condicionó a gobernar la Generalitat y si es así su «implicación» en la gobernabilidad de España será «más a fondo de lo que ha sido tradicional». Hasta ahora, los nacionalistas han limitado su colaboración con los distintos gobiernos a pactos parlamentarios sin entrar en el Ejecutivo. Durán Lleida, a su vez, consideró que el pacto estatutario abre la puerta a una mayor sintonía con el PSOE.

Fernández de la Vega salió al paso de las abiertas insinuaciones para desestimarlas y garantizar la continuidad de los acuerdos con ERC e IU. «No está contemplado ni previsto un cambio de escenario» en las alianzas, dijo, aunque en una posterior conversación informal introdujo un matiz temporal: «hoy no está previsto». La vicepresidenta restó valor a las reticencias de última hora mostradas por Esquerra ya que las posturas están «muy cercanas», afirmó.



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