El consejo de administración de Iberia se reunirá este jueves con un asunto capital sobre de la mesa: la creación o participación en una compañía de vuelos baratos. Será la segunda ocasión en menos de dos semanas en que el órgano de gobierno de la firma analice la cuestión, después de una reunión extraordinaria y monográfica celebrada el pasado martes, día 17, y en la que «no se tomó ninguna decisión», según explicó ayer Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid y consejero de Iberia. Air Nostrum, franquiciada de la aerolínea de bandera y líder en las rutas regionales, negocia con la empresa presidida por Fernando Conte una alianza que permita restar cuota de mercado a las numerosas 'low cost' que se han instalado en España.
«Sería una lástima no participar de alguna forma en ese negocio tan emergente», afirmó a comienzos de enero Fernando Conte. El presidente de Iberia reiteraba así el interés de la aerolínea por su entrada en el sector. Una opción casi obligada, toda vez que estas empresas han logrado dominar el 35% de los trayectos de corto radio y hacia Europa. Además, las perspectivas de futuro no son muy halagüeñas, pues la propia Iberia prevé que en tres o cuatro años esa cuota se eleve al 50%. Así, el salto a los billetes baratos se presenta cada vez más cerca.
Desde el pasado otoño, Iberia ha recibido ofertas de distintos grupos de inversores. Hasta el momento, la aerolínea no ha aclarado qué tipo de propuestas ha recibido y el propio Conte ha subrayado que la empresa no se ha marcado ninguna fecha límite para tomar la decisión.
Decisión
El consejo extraordinario del pasado día 17 sirvió para estudiar más en detalle estas ofertas. Sin embargo, ninguna parece haber convencido a los consejeros de Iberia. «Analizamos las distintas participaciones; que tienen sus problemas», reconoció Blesa. El presidente de Caja Madrid -entidad que forma parte del denominado 'núcleo duro' de la aerolínea y controla un 10% de su capital- afirmó que «existen dudas» sobre los socios a elegir. El consejo de pasado mañana servirá para repasar los pros y los contras de cada uno de ellos y, si no se toma una decisión definitiva, para despejar los últimos detalles que queden sin resolver.
Fuentes conocedoras de la operación señalan que, en todo caso, el porcentaje que Iberia tenga en la nueva compañía no superará el 25%. Aun así, y pese a no ejercer el control económico, la firma aportaría todo su conocimiento y experiencia en la gestión de la empresa.