Desde 1904, año en que Aquilino de Amezua lo construyó, y más tarde Leocadio Galdós, en 1928, le dio su configuración definitiva, los 48 registros del órgano de la catedral, el mayor de la Diócesis vallisoletana, cuya sonoridad es definida por el padre de la Lama como «solemne, majestuosa y orquestal, viene prestando servicios tanto litúrgicos como concertísticos con la mayor dignidad.
Solo el paso del tiempo, el clima y cierto desinterés, han debilitado su funcionamiento, sin que el Cabildo se ocupara firmemente de abordar su, pedida por muchos, restauración.
Las 16 Muestras de Órgano que se celebraron en la Catedral de Valladolid, y que fueron abandonadas en 1999, vieron pasar por su consola a los catedráticos superiores de España y Francia, a los que se unió también algún alemán, y a intérpretes de fama internacional que alabaron su estética. No dejemos que se pierda.