Siete personas fallecieron en accidentes de tráfico en el casco urbano de Burgos el año pasado, cuatro más que a lo largo del 2004, según informó el concejal de Policía Local y Seguridad Ciudadana, Eduardo Francés. Este ha sido el dato más negativo de la memoria de actuaciones de la Policía Local de Burgos durante el 2005 y que se presentó ayer en la capital. Con el objeto de controlar los excesos de velocidad y evitar posibles accidentes y atropellos, la Policía Local ha puesto en marcha un radar móvil. Este radar entró en funcionamiento hace tres semanas en la capital burgalesa y se moverá por las vías más problemáticas de la capital donde los ciudadanos aumentan de forma considerable la velocidad.
Durante la presentación de la memoria de actividades del año pasado, el concejal Eduardo Francés destacó que cinco víctimas murieron atropelladas y dos en un accidente de motocicleta. Francés indicó que durante el 2005 se aumentaron los controles preventivos y de alcoholemia realizados por la Policía Local, sobre todo en calles en las que los conductores «realizan auténticos rallyes».
Durante el año pasado resultaron atropelladas 193 personas y se contabilizaron 2.603 accidentes. Entre las calles con mayor siniestralidad se encuentran algunas de las principales arterias del municipio, como la calle Vitoria, la Avenida de Cantabria, y la Avenida del Cid.
Asimismo, el informe indica que la Policía Local realizó 947 pruebas de alcoholemia, de las que 99 fueron positivas y 848 negativas.