Por una vez, y a ver si sirve de precedente, la industria discográfica española produce buenas noticia: tras cuatro años de descenso continuado, la facturación global del sector ha crecido. No es que se haya conseguido frenar la bajada en la venta de discos, sino que este capítulo negativo se ha visto compensado con las descargas de las melodías para teléfonos móviles. Las nuevas formas de consumo de música abren muchas posibilidades para autores, empresas y gestores de derechos, a menudo más dedicados a dolerse de la piratería que a explorar estos nuevos caminos. Las ventas cayeron el 6%, pero, con Amaral a la cabeza, los 20 discos de más aceptación fueron todos hispanos.