El alcalde de Valladolid reconoció ayer que las obras obligarán a introducir cambios inevitables en el desarrollo de los desfiles procesionales, pero dado que este año la Semana Santa se celebrará «en fechas muy tardías» la incidencia de las obras será «mínima y perfectamente soslayable». «Quiero tranquilizar a todos sobre este particular», aseguró, ya que «los técnicos del Ayuntamiento y de la Junta de Cofradías han estudiado juntos los itinerarios previstos para introducir aquellos cambios que parecían inevitables, y puedo asegurarles que nada deslucirá nuestras procesiones y nada perturbará el buen suceso de las celebraciones litúrgicas en su conjunto».
Por su parte el presidente de la Junta de Cofradías, José Miguel Román, pidió «paciencia y comprensión» por las molestias que se puedan ocasionar, «y que se reconozca el esfuerzo generoso de quienes desinteresadamente trabajan para que la Semana Santa sea realidad año tras año».